Un número buscó geometría
del cuerpo que temblaba entre sus manos;
quiso ordenar sus pulsos inhumanos
y halló tan solo azar y rebeldía.
Probó restar la sed que le vencía,
multiplicar la ausencia de sus manos,
dividir en memorias los veranos,
sumar claridad donde más dolía.
Mas el amor no casa teorías,
ni pesa el corazón ni lo estructura;
descalzo va burlando simetrías.
Se ríe del compás y la cordura,
mezcla cifras, rompe teologías;
esculpe toda exacta arquitectura.

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