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domingo, 3 de diciembre de 2017

Torre de sueños

Cae la tarde
Y el silencio nos habita
Mientras se abre la noche
Una torre de sueños
Sigue adelante sin ser destruida
Ya no hay dudas

Solo oscuridad

Raquel Fraga
Derechos reservados

La odisea

Iras creciendo día a día
Como las horas de un suspiro
Tejiendo un bordado confuso
Que hilará toda tu vida.

Raquel Fraga
Derechos reservados

martes, 14 de noviembre de 2017

La conciencia



Me impacienté. La espera se volvió insoportable, como un zumbido dentro del cráneo. Llamé en voz alta:

—¡Quiero sentirte!

No hubo respuesta. El aire se contrajo, espeso, inmóvil. Volví a llamar, con más furia, con más miedo. Tampoco entonces me respondió.

Grité su nombre una y otra vez hasta desgarrarme la garganta.
Solo el silencio sepulcral me contestó, roto por el leve crujido de las castañas asándose en la lumbre.
Aquella calma olía a renuncia.

No quería enfrentarse a mí.
Seguro pensaba que yo era un monstruo.
No, no… Estaba equivocada.
El monstruo era ella: grande, desproporcionada, invasiva.
Habitaba las mentes vacías y las llenaba de miedo, de vergüenza, de dolor.

Yo solo quería hallarla, arrancarla de su escondite, mirarla de frente.
Mi desesperación era tan inmensa que registraba cada cerebro que encontraba, buscando sus rastros, sus huellas viscosas entre los pliegues del pensamiento.

Decían que no era algo tangible, que su existencia era apenas un síntoma.
Mentían.
Yo lo sabía.
Hoy he metido en formol tres cerebros.
Mi día estaba cumplido.

Me quedé observando los cuerpos sin vida. Aún me miraban con los ojos muy abiertos, como si guardaran el secreto que yo no lograba descifrar.
Entonces pensé:
¿Y si la respuesta estuviera ahí?

Sí… eso debía ser.

Tomé una castaña del fuego y me la llevé a la boca. El sabor era dulce, terroso, antiguo.
Mientras masticaba, descendí al fondo de mi propio abismo.
Allí, en ese silencio que ya no era del mundo, supe que, al fin, la encontraría.


martes, 5 de septiembre de 2017

Oleaje



mar olas

Les Saintes Maries de la Mer

Vincent van Gogh




El mar observa más allá de la marea,
envuelto en espuma y rocío;
salpica gotas de su abismo
en pequeñas porciones de realidad:

olas
salvajes, embestidas que braman;

rompientes sin derecho a sumergirse,
anclados al puerto de su osadía,
ondulantes, retenidos en el goce.

Mezcla de lecho marino y aire,
argonauta de deseos,
linde entre la tierra y el cielo
en esa vorágine
de agua y sal.


jueves, 1 de junio de 2017

Un recuerdo

Puedes ignorar, borrar, destruir,
hacer como si nunca hubiese existido.
Pero siempre saldrá a flote el sentimiento
de lo que los dos fuimos.
Puedes negarme hasta perder la cordura
y gritarle al mundo: «No la quiero».
Poco importa, porque desde hoy,
para ti, solo seré un recuerdo.




Búscame

No me busques
donde el espacio dejó de ser la esperanza,
donde la oquedad de mi mente palpita un adiós,
donde mis preguntas se contestaban solas.

No me busques
donde la esperanza yace muerta en el olvido,
donde los ojos no confirmen tus palabras,
donde nuestras risas formaban ecos distintos.

No me busques
donde nunca regresaste,
donde moría cada mañana detrás de tu sonrisa,
donde sabes que no podrás hallarme.

No me busques
donde la veracidad de tus hechos se amaga en sombras,
donde se desliza el rastro ruin de nada,
donde discurren la incertidumbre y lo inconcebible.

Si aún crees que estás a tiempo,
búscame,
búscame
donde se encuentre la verdad de tu palabra,
donde nos haya curado el recuerdo,
donde las promesas no sean quimeras,
allí donde la fe en ti renazca.