No me busques
donde el espacio dejó de ser la esperanza,
donde la oquedad de mi mente palpita un adiós,
donde mis preguntas se contestaban solas.
No me busques
donde la esperanza yace muerta en el olvido,
donde los ojos no confirmen tus palabras,
donde nuestras risas formaban ecos distintos.
No me busques
donde nunca regresaste,
donde moría cada mañana detrás de tu sonrisa,
donde sabes que no podrás hallarme.
No me busques
donde la veracidad de tus hechos se amaga en sombras,
donde se desliza el rastro ruin de nada,
donde discurren la incertidumbre y lo inconcebible.
Si aún crees que estás a tiempo,
búscame,
búscame
donde se encuentre la verdad de tu palabra,
donde nos haya curado el recuerdo,
donde las promesas no sean quimeras,
allí donde la fe en ti renazca.

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