Palabras como piedras se levantan,
oscuras desde el alba de tu herida,
como enormes lápidas en caída
que sin causa ni nombre me quebrantan.
¿Qué esperamos los dos mientras nos cantan
las sombras de una noche ya vencida?
El amor desordena la medida
y abre abismos que nunca se levantan.
No bajemos al reino de la duda,
ni a la lenta crueldad de la indirecta
ni convirtamos sangre en sombra muda.
Arranca la raíz que nos infecta;
llega con la verdad, limpia y desnuda,
hasta encontrar la voz que nos conecta.

No hay comentarios:
Publicar un comentario