Solemos pensar que enamorarse es encontrar a alguien que nos complete. Rilke dice casi lo contrario: amar es una oportunidad para madurar, para llegar a ser algo en uno mismo.
Yo siempre lo digo: no necesitas a otra persona para ser feliz. Si sabes estar bien contigo, sabrás estar bien con alguien más (y lo de “feliz” lo pongo entre comillas, porque la felicidad es otro tema). Cuando dos personas completas se encuentran, no se rellenan huecos el uno al otro: comparten lo que ya son. Y ahí la riqueza es maravillosa, porque una pareja está para ayudarte a crecer, no para hacerte feliz si tú no lo eres.
Rilke lo plantea con una pregunta incómoda y certera: “¿qué sería la unión de unos seres aún turbios, incompletos, confusos?”
¿Y tú qué piensas: hay que estar “completo” para amar bien, o amando también nos vamos completando? Te leo. 👇

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