A veces un último verso transforma todo lo que acabamos de leer.
En «Huida», de Ernestina de Champourcin, el deseo de salir sin ruido se convierte en una búsqueda de libertad que atraviesa el cuerpo: manos, pupilas, labios. Hasta llegar a este final:
«Buscándote en lo eterno,
me evadiré de ti».
Buscar y huir a la vez. ¿Acercarse a lo eterno exige desprenderse de aquello que creemos conocer y poseer?
Comparto el poema porque merece una lectura lenta.
HUIDA
Salí sin ser notada.
(SAN JUAN DE LA CRUZ)
Que nada en mí se mueva.
Quiero salir sin ruido,
comprando el imposible
silencio de la hora.
Sujetando el menudo
chispeo de la vida
para alcanzar la voz
crecida sobre mí.
Inmóvil ya; sin manos
que detengan la huida,
sin pupilas que toquen
la anchura del vacío,
ni labios para anclar
el rumbo de tus besos...
¡Ilimitada, única!
Buscándote en lo eterno,
me evadiré de ti.
Ernestina de Champourcin
La voz en el viento (1931)

No hay comentarios:
Publicar un comentario