El silencio se
desliza por las venas de esta historia.
La voz absorta y
quebrada a ras del deseo.
Allí donde fueron quedando
instantes,
donde todo el tiempo
del mundo nos sonreía.
donde tan solo fuimos
capaces de
robarle pedacitos a los años.
Hoy, los días caen
como punzadas de hielo,
no se detienen ni
siquiera por nosotros,
por
este amor
que se va alojando en
cada nueva arruga.
Me siento cansada…
El desamparo increpa a lo inextinguible
Aunque sea incapaz de
borrar
el olor añejo de las cartas
el tic tac del reloj

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