No vestir la tragedia.
Una factura en la mesa.
Una palabra sin amparo.
Un silencio con filo de límite.
Costumbre de recoger lo que otros dejan.
No saber vivir de espaldas.
Si una grieta se abre, mirar.
Si una mentira asoma,
la voz se adelanta al miedo.
Esta noche la meta no es vencer.
Solo apoyar la cabeza
en un sitio sin ruido.
También la piedra cede
si el río insiste en ella.
Cansancio:
al final dice la verdad.
Mañana volverá la luz
a rozar lo que queda.
Y seguirá ahí
la mujer que mira
sin bajar los ojos
ante lo real.

No hay comentarios:
Publicar un comentario