Te quiero en lo que calla.
No para poseerte,
sino como luz que
apenas toca y ya sostiene.
Entre tu distancia y la mía
tiembla una sola verdad:
que amar es no romper lo que aparece.
Te nombro sin dañarte.
Te espero sin pedirte caída.
Si esto arde, que arda
con la claridad de lo que no destruye.
Si esto vive, que viva
en la quietud de lo que no se fuerza.

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