Buscar este blog

sábado, 25 de julio de 2020

DESPERTAR

La ciudad es un esqueleto.

Ataúdes sujetos a la espalda de los fanáticos,
con los cuerpos todavía dentro.

Muchos de los que se llaman vivos
azotan la libertad
con el látigo de sus dogmas.

Temen morir
sin advertir que llevan años muertos.

No me atrevo a nadar.

La podredumbre asciende:
nada permanece para siempre
bajo el muro de los embalses.

Pestilencia.

Ardemos camino del fracaso.

Los televisores engullen rostros,
insaciables de catástrofes.

Arriba, el cielo permanece frío.

Corro.

ataudes




No hay comentarios:

Publicar un comentario