martes, 22 de diciembre de 2020

INCONTESTACIÓN

 

Pecaba

          Pecaba

                   pecaba

pero no había juicios

nadie me pisoteaba

con zapatos enormes

de cara a las baldosas del cielo

                                        Seguir rezando

arrodillarse en el reclinatorio

estatuas de mármol e indiferencia

en cada rincón del templo

            Mea culpa

                       mea culpa

                                mea culpa

Estoy aquí y no existes

No atiendes mis plegarias

Salgo a la calle.

De repente estás en todas partes

Tus ojos de hueso y obsidiana me persiguen


DIOS CIELO DOLOR PENA AMOR dioses nubes


 

 

 

 

2 comentarios:

  1. ¡Qué hermoso! Dios está en todas partes francamente, en alguna mirada compasiva que se cruza con la nuestra....en un pajarito rojo que danza sutilmente y da saltos entre el filo de la muralla y nuestro jardín...en el agua que corre mansamente en un riachuelo...en el niño que se abraza llorando a su perrito...etc. etc. Y nos ama eternamente. Me encantó tu blog, Raquel y te invito al mío: JOYAS DE MI ALMA...Yo también escribo poesía en verso y en prosa, lo mismo que cuentos...Ojalá te animes a visitarme. Serás bienvenida. Un saludo cordial.

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    1. Muchas gracias, Ingrid. No me creerás si te digo que acabo de ver tu comentario. Por supuesto que me pasaré por tu blog.
      Un saludo, amiga.

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