sábado, 29 de octubre de 2016

Pasado

Ya no miro hacia atrás
donde quedó la embestida de mi nombre.
Mientras doy un paso al frente
mi memoria dolida se desboca.
Los trigales se aferran contundentes
sobre la piel que desnuda me habita;
Sin importar nada sigo caminando,
aunque la huida me adormezca el tacto.
 El pretérito se emborrona en mi boca
y, no miento si digo que no recuerdo…
nada sobre nada es lo que pienso.
Necesito nuevas palabras, nuevos gestos
y un recodo solitario del camino
para abandonar los despojos de una historia
La mía, esa que no recuerdo,
esa que ya no tiene memoria.


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